‘Regresa’ La Loba a Chimalhuacán

CHIMALHUACÁN.- La exlideresa del PRI en Chimalhuacán, María Eulalia Guadalupe Buendía Torres, mejor conocida como La Loba, murió durante la madrugada de este domingo en un hospital privado en Toluca. Por la tarde esperaban los familiares esperaban sus cenizas en en el lugar donde fincó su imperio.

La mujer era de la tercera edad, padecía diabetes y desde el 2000, cuando fue detenida, estuvo presa en el penal de Santiaguito. Sin embargo, días atrás las autoridades la llevaron a un hospital privado en Toluca, debido a que presentaba un cuadro de salud delicado por covid-19. Todo esto lo informó el Secretaría de Seguridad Pública del Estado de México en un comunicado.

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Las autoridades mexiquenses han negado que en el penal de Santiaguito haya un brote de coronavirus. Sin embargo, personas cercanas a la difunta mencionan que en ese penal murieron ya el esposo de Guadalupe Buendía, y enfermó uno de sus hijos.

Demonia del PRI, y la siguen queriendo

Guadalupe Buendía fue durante muchos años la gran lideresa de Chimalhuacán. Su poder se hizo a partir de la compra de tierras ejidales para su posterior fraccionamiento y venta y gestión con la gente de los más escasos recursos. Era militante dura del PRI y fue una pieza fundamental para la conformación de bases de ese partido en el oriente de del Valle de México.

Durante décadas gestionó terrenos, servicios públicos; se le acusó también de controlar el transporte público e incluso el narcomenudeo. Su grupo, la Organización de Pueblos y Colonias, inició en 1987.

Con ellos se encargaba de invadir y fraccionar terrenos, sobre todo en la zona baja del municipio. Un caso que muchos recuerdan es la agresión sufrida a unos futbolistas llaneros que se oponían a que su cancha fuera fraccionada. Hubo golpes y violencia. Tenía presencia en los gobiernos municipales, y un tema central: el Organismo municipal de Agua.

Ella, La Loba, tenía el poder de dejar sin agua a quien se opusiera a sus decisiones, a quien no se afiliara al PRI, a quien se negara a algo.

Esplendor de periferia

Raúl Trejo Delabre escribió en 2005, que el poder económico y político lo hizo ocupando y fraccionando «colonias como Nueva Margarita (así llamada en honor de su comadre Margarita Preisser) Xochiaca, Nueva Guadalupe La Loba I y La Loba II, estas últimas evidentemente bautizadas en expresión de inmodestia y prepotencia. También maneja la recolección de basura y el servicio de transporte en Chimalhuacán. Cuando el gobierno estatal envía camiones recolectores de basura ella los detiene e incluso se dice que los ha mandado quemar para que no compitan con los carritos empujados por barrenderos a los que ella controla».

Tolentino, candidato de «unidad»

Pero para el 2000 la balanza de poderes cambiaba. En el Estado de México cada vez tomaba más fuerza la organización Antorcha Campesina, también priista.

«Desde un principio el Movimiento Antorchista funcionaria como un grupo opositor a la OPC y a Guadalupe Buendía, no obstante, adoptó un modo de operar similar al de la OPC mediante la invasión de terrenos para posteriormente venderlos», escribe un jÖscar Alberto García, en su tesina de licenciatura.

Y durante las elecciones municipales de aquel año, la búsqueda de lugares enfrentó a los dos grupos que hasta entonces habían logrado colaborar.

La Loba quería dar el ayuntamiento a su hijo, Salomón Herrera Buendía. Sin embargo, al otro grupo lo apoyaban a nivel estatal. La candidatura la ganó Jesús Tolentino Román Bojórquez.

Primero trataron de negociar. Jesús Tolentino, líder de Antorcha Campesina, acordó con La Loba que Antorcha “pondría” al edil, y la gente de La Loba se quedaría con las administraciones de Obras Públicas y Tesorería. Sin embargo Tolentino no cumplió.

“Su suerte se acabó con la llegada de Antorcha, porque ellos tenían presencia estatal”, advierte un periodista mexiquense. Grupo Atlacomulco –recién llegó a la gubernatura Arturo Montiel, con un nivel muy bajo de aprobación al interior del PRI estatal– dio su respaldo a Antorcha Campesina en la pelea por el ayuntamiento.

Así que llegó el 18 de agosto del 2000, para que Tolentino Román tomara posesión. Y ahí se enfrentaron ambos grupos, anteriormente muy cercanos. El resultado fueron 10 muertos y decenas de heridos de gravedad.

Los muertos fueron de ambos lados. Pero La Loba fue la procesada. Por los homicidios le dieron 50 años de prisión. Sin embargo, Guadalupe Buendía tenía desde años atrás, decenas de expedientes abiertos. La prensa asegura que su sentencia llegaría hasta los 400 años de prisión.

Aún la recuerdan

Chimalhuacán alguna vez fue un pueblo. Y conserva algo de ello. Ahora que La Loba está muerta, amigos, enemigos, conocidos, se expresan de ella con una mezcla de respeto, reconocimiento e incluso cariño.

Un abogado del área explica: sí, era cabrona. Pero la gente aquí la recuerda con agradecimiento, porque gracias a ella tienen su casa. Un opositor político advierte: fui opositor, pero era mi vecina. Cuando la metieron a la cárcel, la fui a visitar. Ahora [muerta] es sobre todo mi compatriota. Somos de aquí, de Chimalhuacán.

Chimalhuacán bajo la pandemia

Los mismos entrevistados reconocen que en algunos barrios de Chimalhuacán está muriendo mucha gente. Aquí nosotros tenemos de costumbre llevar a nuestros difuntos al panteón municipal. Siempre era a pulmón” [cargaban el ataúd]. Ahora nadie quiere salir. Ahora sí llevan carroza”.

Le duele el hecho de que antes acompañaban con novenarios a los vecinos. Ahora la gente debe llorar a sus muertos sola. “Nadie quiere hablar, pero se han muerto muchos. La gente no quiere decir de qué”.

–¿Cómo les ha pegado la cuarentena económicamente?

–Ni se pregunta. Estamos muy mal. Para empezar Chimalhuacán nunca ha tenido una fuente de trabajo, de ingresos. La pesca, el campo, ya se acabaron. Todos tienen que ir a CDMX o a Tlalnepantla o Naucalpan a trabajr. Por aquí cerca no hay.

Y a varia gente los están descansando y a otros los están corriendo.

Vía Pie de Página.

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