Preocupa situación económica a lancheros de Valle de Bravo

VALLE DE BRAVO.- Prestadores de servicios turísticos dedicados a ofrecer recorridos en lancha por la presa Miguel Alemán de Valle de Bravo, han mostrado su preocupación por la situación que ha provocado el aislamiento voluntario del COVID-19.

Desde el 20 de marzo, la pandemia del virus COVID-19 condicionó la forma de relacionarse en México, pues el riesgo de la propagación de esta enfermedad era latente, por lo cual se adoptaron medidas de prevención sanitaria entre las que destacan el aislamiento voluntario de las personas.

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Estas medidas han impactado la economía del Pueblo Mágico pues el flujo de visitantes, que comúnmente se tenía cada fin de semana, se redujo considerablemente en un 60% de acuerdo con datos de los prestadores de servicios turísticos.

El 30 de marzo, tras el anuncio del estado de emergencia sanitaria, la Capitanía de Puerto de Valle de Bravo reguló el acceso a embarcaciones a la presa, izando por primera vez en mucho tiempo la bandera roja en señal de prohibición para navegar.
“El problema que tenemos es de que nos cerraron la presa por la contingencia que hay, entonces si no hay actividades, no hay turismo, no se puede laborar” comentó Jorge Estrada, prestador de este servicio turístico en Valle de Bravo.

Jorge Estrada lleva el sustento económico a casa y al igual que los jefes de las 60 familias que conforman la cooperativa lancheros, la situación de salud que se vive en México, está afectando directamente su bolsillo.

“Sí, a nosotros sí nos afecta porque no tenemos el servicio de las embarcaciones, sino hay servicio no tenemos trabajo, nos cerraron lo que es la navegación a nosotros”, dijo con preocupación Margarito Moran, colaborador en esta cooperativa de lancheros vallesanos.

La mayoría de estos empleos en Valle de Bravo no se encuentran dentro de una nómina salarial que los pueda respaldar durante esta emergencia sanitaria. Por lo que el sustento de sus familias, va al día dependiendo del número de viajes que logren vender.

La situación laboral y económica de las cooperativas prestadoras del servicio de lanchas no termina con la posible reanudación de actividades cotidianas tras haber superado el aislamiento voluntario. En cambio, se agudiza por el nivel de la presa que cada vez comienza a ser más bajo.

De acuerdo con la Conagua, el nivel de la presa de Valle de Bravo se encuentra al 87.87% de su capacidad, al último corte hecho el 28 de marzo por la misma institución gubernamental.

Registrando más de cinco puntos porcentuales respecto a como inició el año, por lo que las alarmas se han encendido doblemente para quienes dependen económicamente del turismo acuático en Valle de Bravo

Si el nivel de la presa es bajo, los problemas de contaminación se agudizan, pues el agua se estanca en los principales accesos turísticos y el calor comienza a producir fitoplancton, la alga que provoca un mal olor y un paisaje poco atractivo.

“Sí nos afecta un poco en relación en que está un poco retirada el agua de la presa, con relación a la orilla, no la ven de cerca lo que es el turismo”, platicó Margarito Moran.

De esta forma, los lancheros de Valle de Bravo deben estar preocupados por lidiar con la falta de afluencia turística por la cuarentena provocada por el COVID-19, por los niveles bajos que estará registrando durante la temporada de estiaje la presa, y por el aspecto y foco de contaminación que tendrá en los próximos meses hasta que inicie la temporada de lluvias.

Sin embargo, no pierden la fe, pues consideran que Valle de Bravo es un lugar turístico atractivo para cualquier persona, solo basta con superar las adversidades naturales que los agobian para que la gente vuelva a nutrir al Pueblo Mágico y deje una derrama económica considerable.

“El turismo viene mientras nos ayude la Secretaría de Turismo a hacerle promoción, el turismo va a venir, siempre viene esté baja o esté alta, nada más que ahorita el problema es la contingencia que tenemos”, comentó con ánimo Jorge Estrada.

Ante el escenario de adversidad poco alentador que tienen quienes se dedican a esta actividad turística en Valle de Bravo, no queda más que esperar a que las condiciones sanitarias estén dadas para que la economía de las familias de Valle de de Bravo se vuelva a activar.

Vía El Sol de Toluca.

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