Se fugan lixiviados de relleno Tepatlaxco

FOTO: Rebeca Jiménez.

NAUCALPAN.- Una fuga de lixiviados —jugos tóxicos que genera la basura— del relleno sanitario de Tepatlaxco provocó un torrente de aguas negras hacia manantiales de Rincón Verde, denunciaron vecinos.

En tanto, el operador, la empresa Biomerik, reconoció que se registró una ruptura del contenedor de las aguas negras de este confinamiento metropolitano al que todos los días llegan 2 mil toneladas de basura de Naucalpan, Ciudad de México y Atizapán.

Anuncios

Vecinos de Rincón Verde denunciaron que el lunes 28 de octubre se registró una ruptura en la represa de más de 60 metros de largo, el cual capta los lixiviados que genera la basura del confinamiento metropolitano.

El líquido, afirmaron, contaminó nuevamente el río de Rincón Verde que conduce agua de manantial.

Junto a la represa de lixiviados y bajo una montaña gigante de basura, Arturo López, administrador del relleno sanitario de Tepatlaxco que opera la empresa privada Biomerik, reconoció ante vecinos que las tormentas de los últimos días reventaron la represa, lo que generó una fuga hacia el afluente.

Claudia Villarreal, una de las vecinas, expresó la molestia de los habitantes por la peste, contaminación de los mantos acuíferos, que es visible con la llegada de los jugos tóxicos de color negro y espumosos, que llegan al río de Rincón Verde, que conduce aguas de manantial, donde han muerto ahuehuetes, árboles centenarios, así como gallinas, perros y gatos que beben de esa agua.

“La peste, la fauna nociva que invade nuestras casas por esta montaña monstruosa de basura que de junio a la fecha, ha crecido de forma desproporcional y todo el tiempo permanece descubierta, contraviene la normatividad ambiental que establece la NOM-083 SEMARNAT”, afirmó Claudia ante el administrador del sitio.

“No sabemos si vamos a morir de cáncer por la exposición a estos jugos químicos o por los insecticidas que tenemos que aplicar en las casas para ahuyentar cucarachas y ratas”, reiteró la madre de familia.

“Somos vecinos incómodos”, dijo Arturo López, y afirmó que las fugas de lixiviados se controlarán una vez que concluyan las lluvias.

La basura, que ahora forma una montaña gigante al aire libre, quedará cubierta antes de que concluya diciembre, externó el representante de la empresa Biomerik, al tiempo que mostró preocupación por las molestias.

“Pese a este ecocidio, no vemos que actúen ni autoridades municipales, estatales y federales para frenar y remediar el daño a mantos acuíferos, flora, fauna y aire”, aseveró la vecina.

Al confinamiento llegan diariamente mil toneladas de basura de Naucalpan, 300 de Atizapán y 540 de la Ciudad de México, además de camiones de empresas privadas.

Vía El UNIVERSAL.